|
Algunos de tus pensamientos son altos, nobles, y te acercan a Dios. Pero alguien más también está susurrando, vendiéndote constantemente la tentación de algo mejor, de otra cosa, de algo más, y mucho más allá. A menudo descubrimos demasiado tarde que no todo lo que brilla es oro, que no todo lo que resplandece es precioso.
|